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Entrevista a Virginia S. McKenzie, autora de 'Tan solo un segundo'

Entrevista a Virginia S. McKenzie, autora de 'Tan solo un segundo'Hablamos con la gaditana Virginia S. Mckenzie sobre su primera novela, Tan solo un segundo, y sobre otras cuestiones como el origen de su pseudónimo o el taller Escritura de Novela Romántica impartido por otro autor de Titania, José de la Rosa.

Ésta es tu primera novela. ¿Cuánto tiempo tardaste en completarla?
Entre documentación, preparación de fichas de personajes y lugares y la propia escritura de la novela, tardé alrededor de un año.

¿Por qué has ambientado la historia en el mundo del patinaje sobre hielo?
Porque es un deporte que me ha fascinado desde jovencita y del que, por desgracia, aquí no hay tradición (aunque gracias al gran Javier Fernández está ganando algo más de visibilidad). Me llamaba muchísimo la idea de adentrarme en ese mundo, de explorarlo, aprender y ver qué historia podía crear en torno a éste.

¿Puedes hablarnos de los protagonistas de tu obra?
Hannah Daniels tiene 19 años, nació y creció en Detroit, donde ha vivido con su madre y su abuela desde que sus padres se divorciaron. Es hija única y estudia en la Universidad de Michigan (Ann Arbor) con el objetivo de convertirse en psicóloga deportiva. Comenzó a practicar patinaje artístico a los cinco años, y a los ocho su entrenadora le presentó a Nick con la intención de que se convirtieran en pareja de danza. Supo ver en ellos cualidades excepcionales para esa disciplina, muchas más de las que mostraban en solitario. Desde ese momento, los dos niños se convirtieron no solo en compañeros sino en mejores amigos. Hannah es prudente y cabezota, paciente, práctica, sincera y fuerte. La disciplina y el esfuerzo necesarios para llegar a algo en el duro mundo de la competición, han hecho de ella una persona madura, con la cabeza bien amueblada, trabajadora y perfeccionista. Sin embargo, no deja de ser una chica joven a la que le gusta divertirse y pasar tiempo con sus amigos.
Mikhail Egorov tiene 22 años, nació y creció en San Petersburgo, tiene un hermano 8 años menor que él, es graduado en filología y algún día le gustaría especializarse en traducción e interpretación. Empezó a patinar a los 4 años y con 12 años ya dominaba los distintos tipos de saltos triples. Por desgracia, a los 20, en pleno auge de su carrera, sufrió una lesión de rodilla que le obligó a retirarse del patinaje artístico a nivel competitivo. Misha (diminutivo de Mikhail) es una mezcla de descaro y timidez, de fortaleza y miedo, es tranquilo, amable, tierno, atento, extrovertido y cercano (pero de una forma calculada). También conoce lo que es el trabajo duro, el dejarse la piel por conseguir sus objetivos, en ese sentido Hannah y él son muy parecidos. Y otra cosa importante que comparten es que ambos tienen fantasmas con los que lidiar, Mikhail con los que arrastra de un pasado que cree haber dejado atrás, y ella con los de un presente que está intentando superar.

José de la Rosa, autor de Titania, fue profesor tuyo. ¿En qué te ha ayudado?
Me ha ayudado a saber crear una base sólida sobre la que construir una historia, a identificar los distintos elementos con los que un autor puede trabajar (en especial los concernientes a la novela romántica) y, sobre todo, me dio alas, ese último empujón que me faltaba para lanzarme a escribir algo más largo que un relato.

¿Puedes hablarnos del origen de tu pseudónimo?
La verdad es que no hay ninguna historia especial tras éste, simplemente surgió porque en cada faceta importante de mi vida he usado un sobrenombre. Durante la adolescencia, época en la que dibujaba, firmaba como Sayuri Tsukishima, y ya en la veintena, en los años que pasé inmersa en el hobby de las BJDs (muñecas de resina articuladas y completamente “customizables”), fui Cloe. Cuando en 2011 realicé el taller Escritura de Novela Romántica que impartía José de la Rosa y empecé a tomarme la escritura mucho más en serio, sentí la necesidad de buscar un pseudónimo que, por así decirlo, “simbolizara” esa nueva etapa. Por aquel entonces acababa de leer dos novelas que me habían encantado y donde coincidía un mismo elemento. Eran: La locura de Lord Ian Mackenzie, de Jennifer Ashley, y Álbum de boda, de Nora Roberts, cuya protagonista se llamaba Mackensie Elliot. Quizá por eso lo de McKenzie empezó a rondarme la cabeza sin parar. Decidí entonces unirlo a mi verdadero nombre a ver cómo sonaba. Me gustó, pero sentí que faltaba algo, así que añadí la inicial de mi primer apellido y ¡voilà!


¿Tienes ideas para una próxima novela?
Sí. De hecho, ahora mismo estoy inmersa en una nueva novela New Adult: SMNFUS. En esta ocasión me traslado de Michigan a la otra punta de Estados Unidos: California. Aunque aparecen distintas localizaciones a lo largo del estado, la acción se centra sobre todo entre San Francisco y Los Ángeles. Es en las calles de Santa Mónica donde la protagonista y sus dos mejores amigas se encontrarán de una forma bastante peculiar con dos chicos de Austin, Texas. Y a partir de ese momento sus caminos se irán cruzando. Es una historia que está suponiendo todo un reto para mí no solo por una peculiaridad que posee la protagonista, sino por ciertos temas que se abordan.

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